Junto al puente, vuelve a cambiar la escala. Un árbol ofrece sombra, la piedra se convierte en asiento y el largo paseo deja espacio para un momento sin prisa.
Para Macarena de Alba, aquí el diseño se encuentra con la vida cotidiana. Azul y crema, un estampado junto a una línea sencilla, tela suave frente al metal y la piedra: la inspiración puede comenzar cerca de casa, al mirar Madrid con atención renovada.