Un café con vistas a la plaza reúne esas escalas: la piedra monumental más allá del balcón, flores sobre la mesa y un pañuelo estampado junto a un cuaderno.
Para Macarena de Alba, la inspiración suele empezar con esta forma de prestar atención. El rosa pálido junto a la piedra cálida, un motivo botánico repetido y la suavidad de un tejido se convierten en observaciones que nos acompañan durante el día: detalles que dan a un lugar su carácter particular.