En Sanlúcar de Barrameda, en la provincia de Cádiz, el Guadalquivir se encuentra con el Atlántico. Las barcas descansan cerca de la orilla, Doñana queda al otro lado del agua y la playa cambia con la marea.
En agosto, esa misma orilla se convierte en un hipódromo. Los caballos, la luz del mar y la cultura del vino ofrecen tres formas de acercarse a un lugar cuya identidad está unida al agua.