Desde la otra orilla, la Torre del Oro reúne piedra cálida, palmeras verdes y fachadas claras en una sola vista. En la orilla cercana, la textura del pavimento se encuentra con el color cambiante del agua.
Para Macarena de Alba, estos contrastes ofrecen un punto de partida: verdes suaves, tonos arena y estructura equilibrada con soltura. La inspiración nace de observar cómo un lugar reúne color, textura y movimiento.