Al observar de cerca los azulejos, la decoración se convierte en un estudio del orden. Las formas geométricas se repiten dentro de cenefas, mientras el azul, el verde y el ocre conviven con el yeso claro y la terracota cálida.
Para Macarena de Alba, son puntos de partida para el color, la proporción y el ritmo de un motivo. Una cenefa cerámica puede sugerir la ubicación de un bordado; el equilibrio entre una superficie elaborada y una forma sencilla puede orientar la composición de una prenda.