Un abanico, un sombrero oscuro y un pañuelo estampado devuelven la escala a las cosas que podemos sostener. Sobre la piedra, sus texturas evocan los contrastes del edificio: suave y estructurado, liso y decorado.
Para Macarena de Alba, aquí la arquitectura se convierte en inspiración. Una cenefa curva, la separación de un motivo repetido o el azul cerámico junto al ladrillo pueden sugerir una paleta o un bordado: observaciones recogidas al mirar Madrid de cerca.