Tras los muros encalados, el patio andaluz abre la casa al cielo. Los árboles filtran la luz, la piedra guarda el calor del día y una fuente aporta un ritmo suave al espacio.
En el sur de España, el patio une arquitectura y vida cotidiana. Es un lugar para detenerse, cuidar las plantas y pasar tiempo al aire libre dentro del abrigo de la casa.