En casa, una ventana abierta mantiene cerca la tarde. Pan, queso, jamón y aceitunas llegan a la mesa; se sirve el vino y la conversación continúa.
Para Macarena de Alba, The Art of Living comienza en estas conexiones sencillas: el paisaje y la costumbre, un paseo y el apetito que trae, la última luz fuera y el tiempo compartido dentro. Un lugar se vuelve memorable por las cosas a las que volvemos.