La actividad volcánica construyó Tenerife, y alrededor de Montaña Roja ese origen sigue cerca de la superficie. El terreno rugoso, las piedras sueltas y la vegetación baja dan a los caminos su textura singular.
Caminar aquí dirige la atención hacia relaciones sencillas: la curva de una ladera, el rojizo junto al ocre, una blusa azul frente a la tierra cálida. Para Macarena de Alba, estas observaciones ofrecen puntos de partida para el color y el material.