Sobre los acantilados, el verde suaviza la piedra. Las nubes cambian el agua del azul profundo al plateado; un claro en el cielo hace aparecer tonos más vivos.
Para Macarena de Alba, estas relaciones sugieren una paleta serena: oliva, crema, gris envejecido y cuero marrón. Una blusa fluida y un pantalón sencillo conviven con el paisaje, dejando que la textura y el movimiento aporten el detalle.