Al girar desde el mar abierto hacia la bahía, cambia la escala. El promontorio del casco antiguo se encuentra con las playas, el puerto y la ciudad vertical del fondo.
Para Macarena de Alba, ese contraste invita a mirar más allá de la imagen habitual de un destino. Un motivo cerámico repetido, una superficie clara junto al azul profundo, la curva de una barandilla: los pequeños detalles revelan otro carácter dentro del mismo lugar.